Luis Martínez: el “Carlos Caszely” del Mataquito (1º parte)
En los años ’80, la pequeña ciudad de Curicó fue testigo del nacimiento de un verdadero ídolo de la afición curicana. Se trataba de un delantero que medía solo un metro y setenta de estatura; pero que con su rapidez y calidad era capaz de encarar hasta al más duro de los defensas, de la siempre dura división de Ascenso (o Primera B). Se trataba del comienzo de un romance entre Curicó y su goleador histórico: Luis Martínez.
Por Rafael Andaur
Corría 1983 y Curicó veía con preocupación el descenso a la tercera división. Fue ahí cuando Humberto Martínez, defensa de los “torteros” y ex jugador de Rangers, se acordó que tenía un hermano “weno pa’ la pelota” y que metía goles.
Con el dato en la mano, miembros del cuerpo técnico, entre ellos el preparador físico del “Curi” Ítalo Traverso, quien luego se haría famoso por su trabajo junto a Nelson Acosta en la Selección, partieron rumbo al balneario de Pichilemu en la sexta región, para ver en acción al delantero que jugaba por la selección de dicha localidad en el Campeonato Nacional Amateur de ese año.
Buscaban a un delantero espigado, pero se encontraron con un jugador más bajo. “Yo siempre me acuerdo, porque ellos preguntaron por Luis Martínez y yo les dije “yo soy”, entonces me dijeron ¡tú! Si a nosotros nos dijeron que medía como dos metros. Entonces yo les dije que tenían que verme, y que si no les gustaba me devolvían la plata del pasaje y yo me devolvía a Santiago. Entonces me vieron jugar y altiro me dejaron”, recuerda un sonriente Luis Martínez.
Curicó debía buscar alguna artimaña para inscribir a Luis, por lo que la fractura de tibia y peroné del portero Fernando Díaz (actual DT de Ñublense), fue la excusa perfecta. “(los dirigentes) pidieron a la Asociación la posibilidad de inscribir un segundo o tercer arquero, y llegué y me inscribieron a mí y me hicieron debutar altiro el día miércoles contra Valdivia, ganamos dos a uno y debuté con el gol del triunfo”, rememora “Lucho” Martínez, quien evidentemente nunca jugó al arco.
En ese año 1983 los goles de Martínez no alcanzaron. Curicó debía viajar a Osorno para jugar la liguilla de descenso a tercera división (se jugó en marzo del ’84). Fue ahí cuando Luis se ganó la chapa de “Mesías”: había sido el salvador del equipo marcando cinco goles en tres partidos. Con sus goles Curicó derrotó a los locales, San Antonio Unido y a Ñuble Unido.
En 1984, el en esos momentos dueño de la “9″ albirroja, compartió la delantera con jugadores insignes como Leonardo Rumbo e Ivo Basay. Martínez recuerda que este último, el “hueso”, era un jugador muy bueno para reclamar, pero de grandes condiciones: “le di a demostrar que si él andaba bien, si aguantaba que le pegaran patadas y todo eso, el iba a llegar muy lejos. El tenía muchas condiciones: era un cabeceador innato; para el físico que tenía aguantaba muy bien la pelota y a los rivales; y fuera de eso, se acostumbró a ser valiente y a ir para adelante”, sostiene el menudo ex delantero “tortero”.
(Pronto la segunda parte)
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me gustaria saber si luis tiene fotos de la segunda infantil de santiago morning de 1973 por favor publicar