Opinión: El Mundial de los ciegos
Hace un tiempo, el semanario The Clinic hizo una nota a la Selección Chilena de Fútbol para ciegos. En ella, se le consulta a los deportistas por la única forma en que pueden seguir el fútbol, que es a través de la radio. Y el diagnóstico que estas personas hicieron a la calidad de las transmisiones deportivas por dicha vía fue lapidario: los relatores fueron considerados como meros gritones y ninguno de ellos era capaz -en todo sentido de la palabra- de relatar las jugadas. El único que se salvó de esta fuerte crítica fue Hans Marwitz.